El evangelio Gnóstico de Eva es el primero de mucho de los que quiero compartir con los hermanos en Cristo. En este extracto de un evangelio que muy poco se sabe, solamente se pudo recuperar un muy pequeño fragmento, pero sumamente poderoso y con una enseñanza que no se asocia al cristianismo de la iglesia Católica ni tampoco protestante.
Actualmente sabemos de la existencia del evangelio de Eva gracias a algunos escritos realizados por el obispo Epifanio de Salamina, quien lo nombra en alguna ocasión. Aunque no necesariamente de la forma más benevolente posible, ya que, por su papel de Obispo de la Iglesia Católica, se ve fuertemente inmiscuido en atacar de manera contundente todo aquello que no está de acuerdo, o no se alinea a las ideas implantadas por la iglesia católica. Sin embargo, lo mejor que podemos hacer es dejar de lado las ideas preconcebidas por la Iglesia y su necesidad de que todo sea regido por su omnipotente poder. El texto es un pequeño párrafo, pero tiene un gran poder en sí mismo por su significado:
yo sobre un monte elevado cuando vi a un hombre fuerte y a otro raquítico. Oí una voz como de trueno, y me acerqué para escuchar. Y me habló diciendo: «Yo soy tú, y tú eres yo; donde tú estás, allí estoy yo; estoy desparramado en todas las cosas. De donde quieras puedes recogerme, y al recogerme te recoges a ti mismo» No sabemos quien es esta persona, ni tampoco sabemos que hace, solo sabemos que está sobre un monte elevado y se encuentra con dos hombres con físico muy distintos entre ellos. La voz de trueno a la que hacen referencia, es una técnica bastante recurrente en textos sagrados, ya que representan la fuerza de la voz y el poder que emite al hablar. El mensaje deja muy claro a lo que va, no solo que no se anda con vueltas, sino que es directo y contundente. Nos dice que él está en todo y en todos, incluso dentro de nosotros, porque nosotros somos en esencia un todo. No es para nada una idea alocada ni novedosa, claro que no es la misma que suele tener la iglesia católica sobre Dios. La iglesia separa a Dios del universo, como si Dios está distante viendo todo lo que ocurre, pero no está presente, sin embargo, la idea de que es omnipresente, omnividente y omnisciente, tendría más sentido si él es TODO aquí y ahora, de hecho, no hace muchos años se descubrió la llamada partícula de Dios. Una pequeña partícula que se encuentra en todo el universo y su nombre se debe a que es la partícula que se encuentra en todos los elementos conocidos llamada el bosson de Higgs. Dando a entender esta premisa, Dios está en todo y en todos, entendiendo que Dios es TODO. Esta idea se conoce como la idea monástica del universo, la cual dice que todo es uno y uno es todo en este universo, como si el universo mismo es Dios. Podemos también compararnos con una célula de nuestro cuerpo, una muy pequeña célula que cumple su ciclo de vida en una persona, y que posiblemente esta célula, no tenga idea de que está viviendo en un ser vivo con conciencia propia de su existencia. Quiero cerrar una pregunta que he dicho más de una vez que puede resolver la creencia sobre nuestro Padre Celestial. ¿Qué pasaría si Dios, nuestro Padre ES el universo mismo? Esto haría que tanto los Ateos y los creyentes tengan razón al mismo tiempo, y es que, si vamos al caso, la idea de que nuestro Padre existe o no existe, es completamente inverosímil, ya que las cosas van a seguir ocurriendo creyendo o no creyendo, indistintamente.
Descargue el evangelio de Eva aquí
|